top of page

Sé el cambio que quieres ver en el mundo

  • Foto del escritor: Manuela Nuñez
    Manuela Nuñez
  • 3 nov 2021
  • 3 min de lectura

Este post lo escribo y dedico a un gran amigo y maestro, Wolfgang Kuhlmey. Gracias Wolf por inspirarme a escribir este post.


Los conceptos de autoconocimiento, autoayuda, superación personal y similares se han vuelto muy comunes recientemente, pero ¿son realmente estos conceptos nuevos o novedosos? En mi opinión, de novedosos no tienen nada; conocernos a nosotros mismos, cuestionar nuestros valores, intentar descubrir quiénes somos y para qué estamos aquí, ha existido desde el principio de los tiempos. Muchos famosos filósofos y pensadores se han planteado estas preguntas y, seguramente, en algún momento de nuestra adolescencia, también nos planteamos las mismas cuestiones. Estos conceptos simplemente se han creado ahora para tener una referencia, una guía para las preguntas “existenciales” que nos surgen a todos. Este tipo de preguntas nos permiten situarnos para encontrar nuestro propósito en nuestro entorno y ante estas preguntas siempre seremos libres de elegir mirar hacia afuera para saber qué responden los demás y adaptarlo a mi o mirar hacia adentro y encontrar lo que mi interior responde. A veces es más fácil “copiar” la respuesta de nuestro entorno, pero lo más fácil no siempre es lo mejor para nosotros, lo más fácil nos da resultados a corto plazo, resultados superficiales.



“Cada ser humano es novelista de su propia historia y, si bien puede elegir entre ser un escritor original o un plagiario, no puede evitar elegir. Está condenado a ser libre.”


Ortega y Gasset, 1929.



Cuando inicias un proceso de autoconocimiento pasas por distintas etapas, la primera de ellas es centrada en ti, en entender quién eres y quién quieres ser, la siguiente etapa es identificar cuáles son tus cualidades y fortalezas y la última etapa es entregar todo ese potencial a los demás. Claro, todo empieza en nosotros, pero, el proceso de autoconocimiento, no termina en nosotros, termina en los demás, la transformación es de adentro hacia afuera. Cuando me conozco, me valoro y veo todo mi potencial, no me lo puedo quedar para mí misma, surge la necesidad y el deseo de entregarlo a los demás. Es aquí cuando empiezo a pensar en mi propósito de vida, ¿qué puedo entregar yo al mundo?, ¿qué tengo yo que pueda ayudar a los demás a encontrar su propósito?


En Japón existe el concepto Ikigai que se traduciría como “razón de ser”, según la cultura japonesa, todos tenemos un Ikigai el cual es el motivo por el que nos levantamos cada mañana de nuestra cama. Ikigai existe cuando lo que amas, lo que le mundo necesita, tus habilidades y por lo que te pagan se unifican. Normalmente, nuestro Ikigai no está alineado con las expectativas de nuestro entorno, por lo que no estamos buscando la aprobación de los demás con lo que entregamos, nuestro propósito está alineado con nuestros valores, con nuestra esencia.





Hay tantos Ikigais como personas en el mundo, pero no todas las personas encuentran su Ikigai, principalmente porque no se han atrevido a ser libres y salirse del patrón socialmente establecido. Da miedo cuestionar las verdades establecidas socialmente, detrás de lo que nos hemos establecido como verdad está lo desconocido y lo desconocido nos asusta, pero una vez empezamos a descubrirnos es muy difícil volver a querer encajar. Cada uno de nosotros tenemos nuestro propio camino, nuestro propio proceso y nuestra propia manera de enfrentar esos miedos y cada manera es la correcta, si es correcta para ti.


Para encontrar las respuestas de nuestro interior hemos de aprender realizar prácticas de tipo introspectivas como el silencio, la meditación, la escritura, la pintura. Si quieres encontrar tu propósito primero has de encontrarte a ti mismo, sólo podrás entregar en abundancia a los demás lo que te has dado a ti. Si quieres cambiar el mundo, empieza cambiándote a ti.  

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¿Quieres saber más?

Barcelona, España

+34 603 603 962

  • Instagram
bottom of page