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Las emociones

  • Foto del escritor: Manuela Nuñez
    Manuela Nuñez
  • 26 oct 2021
  • 3 min de lectura

Solemos catalogar las emociones como positivas y negativas. Estamos tan acostumbrados a etiquetar todo lo que nos rodea que, incluso, algo tan natural como una emoción, sentimos la necesidad de calificarlas para comprenderlas. Pero, la realidad y la biología es muy distinta.


Según un estudio recientemente publicado en Current Biology de la Universidad de Glasgow en el Reino Unido, todos tenemos 4 emociones básicas que trascienden la cultura, es decir, sin importar tu educación, crianza o creencias experimentarás estas 4 emociones. Estas emociones son la alegría, la tristeza, el miedo y la rabia. Pero, ¿qué es una emoción? Una emoción es una reacción que tenemos ante un estímulo, puede ser interno o externo, que es temporal y dura poco tiempo, incluso, a nivel químico dura 90 segundos. Por este motivo es que suelen decirnos que contemos hasta 10 o que tomemos una respiración profunda antes de reaccionar, este tiempo nos permite tener una mayor claridad para actuar.


La función de las emociones es brindarnos información de nuestra percepción del entorno. Las 4 emociones son las mismas para todos, pero lo que genera la emoción es distinta y única para cada individuo. Según cómo interpretemos una situación o según las creencias, generaremos una emoción u otra. Es por esto que es posible que una misma situación genere alegría a una persona y tristeza a otra. Lo que quiero decir con esta explicación es que no hay emociones negativas ni positivas, hay emociones y ellas nos dan información de nuestro entorno y al obtener esta información, podemos analizarlas y comprenderlas para actuar de una manera adaptativa y tomar decisiones en función de ellas y del entorno.


Cuando observamos nuestras emociones es posible conocernos a nosotros mismos, ya que nos permite identificar cuáles son las creencias que tenemos respecto a una situación en concreto. Entre más cuestionemos, pongamos a prueba y modifiquemos nuestras creencias y nuestros parámetros de comprensión del mundo, más inteligencia emocional tendremos. Al cuestionar y cambiar nuestras creencias podemos tener "control" sobre las emociones que tenemos, entendemos que NO somo víctimas de nuestras emociones y que somos responsables de las emociones que experimentamos. Conocer el funcionamiento de las emociones nos empodera y nos libera del rol de víctimas pasando al rol de responsables, al rol de protagonistas de nuestras propias vidas. Asimismo, nos permite dejar de culpar a los demás por "hacerme sentir...", la responsabilidad está en mi y la decisión la tomo yo.


Aunque las emociones sean reacciones de corto tiempo, te preguntarás, llevo durante tres semanas sintiendo rabia, ¿cómo es posible? Esto sucede porque deja de ser una emoción y pasa a ser un sentimiento. Un sentimiento es una emoción relacionada a un pensamiento, de manera que, cada vez que evocamos este pensamiento surge nuevamente la emoción.


Por último, es importante resaltar que las emociones no suelen expresarse de manera pura, es decir que una situación puede generarnos la combinación de dos emociones, generando una emoción secundaria.

Por ejemplo:

Tristeza y Rabia= Culpa

Miedo y Tristeza= Decepción

Alegría y Rabia= Orgullo

Miedo y Alegría= Ansiedad

Y pueden haber muchas combinaciones más.


Las emociones nos dan información de lo que es realmente importante para nosotros, evitar o negar las emociones nos genera desconocimiento de nosotros mismos. No eres tus emociones, no eres tus pensamientos, eres el observador de todos ellos y puedes decidir cambiarlos.

 
 
 

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