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El valor de lo simple

  • Foto del escritor: Manuela Nuñez
    Manuela Nuñez
  • 19 oct 2021
  • 2 min de lectura

Actualizado: 26 oct 2021

Escribo este post con todos los auto-descubrimientos que he tenido durante esta semana. Pase días pensando en cómo crear momentos extraordinarios que pudieran impactar positivamente mi vida y la de quienes están a mi alrededor. Creo que todos estamos aprendiendo cada día ser mejores personas, a conectar más con nosotros mismos para conectar con los demás y poder hacer nuestro mundo un lugar mejor. Vivimos en un entrono acelerado, en donde tenemos que adaptarnos muy rápido a los cambios, incluso, antes de poder interiorizar lo aprendido, hemos de aprender algo nuevo para dar siempre lo mejor de nosotros.


Crear situaciones extraordinarias puede venir de dos partes internas diferentes. Por un lado, son esas ganas de exprimir la vida al máximo y dar más de lo que puedo, para generar un impacto en los demás. Pero, por otro lado, muy sutilmente, puede venir de la sensación de insuficiencia, de estar enfocada en aquello que me falta, en compararme con lo que veo a diario en las redes sociales o del bombardeo de información que recibo a diario. Lo que he descubierto esta semana, es que la diferencia radica en la gratitud, en el agradecimiento por todas mis experiencias pasadas que me permiten ser quien soy hoy.


Este fue mi click interior, que me hizo darme cuenta de la importancia de lo cotidiano, de los momentos simples en mi vida y de cómo estos momentos han sido los que me han cambiado mi mundo. Por este motivo hoy quiero resaltar el valor de lo simple, de aquello que damos por sentado, ya que estos son los momentos que le dan sentido a mi vida. Me he dado cuenta que esos pequeños momentos no pueden ser comparados, no pueden ser vendidos, no son tangibles ni físicos. Son mis momentos, mis recuerdos y mis interpretaciones de esa realidad.


Vivimos tan afanados en llegar a los momentos increíbles, a lo extraordinario, que nos perdemos los momentos importantes, vivimos pensando en lo que podría ser sin apreciar lo que está siendo en este momento y dejamos de sentir gratitud por las pequeñas-grandes bendiciones que tenemos cada día.


Cuando tengo sesiones con personas que han sufrido una gran pérdida, me cuentan que sus momentos más sagrados son los que están relacionados a situaciones cotidianas. Y cuando digo lo "cotidiano" no me refiero a una cantidad ni a una situación tangible, me refiero a experiencias que me demuestran que ser suficiente es una declaración, una decisión que yo tomo sobre mí y mis circunstancias, y me demuestran que todo es perfecto tal y como está. La felicidad y la plenitud reside dentro nuestro y depende de cada uno de nosotros sacarlo al mundo a relucir. Marianne Williamson, escritora y líder espiritual, afirma: "La dicha es lo que sentimos cuando nos permitimos reconocer lo buenas que son las cosas en realidad".



 
 
 

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